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Tipos de pie y deporte

El pie adulto puede ser de dos tipo, pie plano o pie cavo. A continuación se comenta las características de cada uno

Pies planos

Pié plano se considera la disminución o desaparición de la llamada bóveda plantar, triángulo configurado por las base del primer y quinto metatarsiano y el apoyo del calcáneo. La caída y rotación de las estructuras óseas provocan la imagen característica, junto con otros cambios mecánicos que más adelante explicaremos.

Esta patología de los pies es la de mayor difusión en la población general, junto con otras deformaciones del pie que se asocian comúnmente a esta. La más común es la de Valgo, que consiste en la lateralización de los talones hacia dentro. Esto es muy característico en la edad infantil, debido a la laxitud músculo-ligamentosa que a estas edades todos los niños poseen.

Se denomina Pie Valgo a la lateralización de los talones hacia dentro. Son los responsables de otras patologías. Pueden hacer una pronación solo del talón, solo de antepié o ambas a la vez, haciendo que tibia y fémur roten hacia adentro, desviando el eje de la rodilla y de la cadera, y siendo responsables de patología en estas articulaciones y en la espalda.

Los niños pequeños hasta los 4 ó 5 años presentan la imagen de pie aplanado. Ello es debido a la bolsa adiposa (grasa) que protege las estructuras cartilaginosas de lo que será el pie en un futuro cuando esté formado.

Podólogo o pediatra en cada caso juzgarán la necesidad o no de tratar dichos pies.

En los adolescentes, los pies planos pueden ser causa de sensación de fatiga y esguinces repetidos, pero en general lo toleran, siendo ésta la causa mayoritaria de que no se traten los pies.

La psicología del adolescente, reticente a los tratamientos ya que piensa que le condicionará su calzado, es otra de las causas del bajo índice de tratamiento de este tipo de pies. Hoy en día, los materiales usados para el tratamiento permiten llevar cualquier calzado juvenil, tanto deportivo como informal.

En los adultos el pie plano o valgo, conlleva molestias mayores de origen articular dado que las estructuras óseas no trabajan en posición adecuada, con la consiguiente artrosis de las articulaciones del pié y tobillo, con dolores y molestias primero ocasionales y luego definitivas.

Podrán producir cuadros clínicos de Fascitis Plantar, Entesitis de calcáneo, Talalgias, Metatarsalgias, Sobrecarga del triceps sural, Tendinitis del tibial posterior, Periostitis tibial, etc.

Tratamiento:
En el caso de los pies Planos esenciales, aquellos que desde el nacimiento presentan esta deformación ósea evidente ( verticalización del astrágalo ), el tratamiento ortopédico es la solución compensadora de por vida. En los casos más graves se precisa la intervención quirúrgica.

Donde los tratamientos ortopédicos muestran más su eficacia es en los pies valgos o plano valgos, junto con la rehabilitación de las estructuras musculares que lo mueven y sustentan. No debemos olvidar que lo que moviliza el pie son las cuerdas tendinosas que en él se insertan le confieren movilidad y fuerza para poder andar, correr y saltar.

Un pie con deformidad, pero bien compensado ortopédicamente y con buenas capacidades musculares es un pie asintomático.

La confección de ortésis plantares (plantillas) será el tratamiento mayoritario de elección una vez explorado el paciente y valorada su patología.

Las exploraciones se efectúan mediante las técnicas convencionales tales como, balances articulares, observación en dinámica y estática de la marcha del paciente, medición de ángulos, exploraciones radiológicas y hoy en día se incorpora a la batería de medios las nuevas tecnologías que aportan estudios biomecánicos más fiables, a fin de poder valorar y seguir la evolución de cada caso.

Las plantillas se confeccionaran siempre a medida y se escogerá el material más adecuado a cada caso.

Todo tratamiento ortopédico debe ser controlado periódicamente para valorar el grado de corrección o compensación del mismo.

PIE CAVO

Dicha morfología del pie, es la que presenta exceso de puente y son aquellos individuos que observan un pie mas corto de lo normal, además de unos dedos flexionados en garra, en la mayoría de las ocasiones, junto con un puente muy alto que les condiciona el calzado, en especial si no es acordonado o muy escotado.

La imagen de las huellas plantares suelen ser imágenes en las que el contacto del pie se efectúa de forma escueta por la parte anterior y el talón sin apoyo del centro externo del mismo, así como la no-aparición de marcas de apoyo de los dedos. Dicho pie cavo puede ser anterior o posterior según apoye con más presión en la parte anterior del pie o en el talón.

En otros casos el pie cavo coexiste con otra deformidad que se llama varismo que es el apoyo excesivamente externo del pie. Hacen que el apoyo sea mayor en el arco externo, con gran sufrimiento de los peroneos y del tibial posterior, en la deambulación y en la carrera.

Es de tener en cuenta que los pacientes con estos tipos de pie suelen presentar una hipertonía (exceso de contracción) muscular y tienen los grupos musculares acortados y en especial el sistema flexor que corresponde al aquíleo-plantar y con acortamiento de los isquiotibiales, de esta forma el centro de gravedad de su pelvis varía y les condiciona toda la biomecánica de la marcha.

Los pies cavos sufriran una tracción excesiva de la fascia y harán que el pie se supine. Acostumbran a tener un Aquiles y unos peroneos cortos, eso hace un varo de retropie y marcha con poco apoyo del talón.

Los deportistas de nivel suelen presentar por sobre entrenamiento la tendencia a esta deformidad, que con el tiempo si no se compensa suele ir a más, además de ser fuente de frecuentes lesiones ligamentosas, musculares y óseas en especial al nivel de pie, tobillos y rodillas.

Pueden producir Metatarsalgias, Talalgias, Tendinitis de Aquiles, de peroneos y del tibial posterior, fascitis plantar, lumbalgias sobretodo en trabajo en bipedestación y estático, dolor en dorso del pie, dedos en garra, fractura de sobrecarga del 5º metatarsiano, esguinces y torceduras, etc.

Son pacientes que les cuesta estar parados de pie sin moverse. Caminan deprisa con paso cortos. Dificultad para calzarse debido a la altura del medio pie y anchura delantepié. Desgaste excesivo del calzado por el bode externo del tacón.

Tratamiento:
- Los estiramientos de las cadenas musculares posteriores ( isquiotibiales) son muy importantes.
- Después de todo ejercicio, practicar estiramientos.

El tratamiento ortopédico se basará en la compensación del varismo si procede así como la estabilización del arco interno evitando su tensión y la de la fascia plantar, también provocar un estiramiento de los músculos intrínsecos plantares para mejor apoyo de los dedos, además de descargar la tensión del tendón de Aquiles. Al igual que en el pie plano el podólogo se basará en los medios de diagnóstico que precise.

La confección de las plantillas se realizará a medida para caso y con los materiales adecuados a la deformidad y actividad que desarrolle el paciente, sobre todo si es de carácter deportivo.

Es importante el uso de calzado fisiológico, preferentemente acordonados y con los tacones anchos para evitar la lateralización del pie (bases estables).

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